LA EVOLUCION DEL DISEÑO DEL RELOJ DE PULSERA EN EL SIGLO XX.


INTRODUCCION

La necesidad de medir el tiempo es tan antigua como el género humano. Sin embargo, para alcanzar los límites de precisión y belleza de las máquinas actuales se han necesitado varios siglos de precisa tecnología por parte de los artesanos relojeros, uniendo la ciencia de las maquinarias con atractivas estéticas. Siglos de avance e investigación tecnológica que permitieron, en un momento dado del siglo XX, pasar del reloj de bolsillo al reloj de pulsera. Ese extraordinario instrumento que casi todos llevamos hoy en día, mezcla de una maravillosa complejidad interior que no vemos y la mayoría no entendemos, y un refinamiento estético que ha evolucionado poco a poco hasta llegar a las maravillas de las que disfrutamos hoy en día.

Este trabajo pretende hacer un pequeño repaso de la evolución del diseño del reloj de pulsera, desde sus inicios hasta los años 90 del siglo pasado, década a década. Las observaciones en cuanto a las características estéticas de cada década son fruto de las apreciaciones particulares mías, y están precedidas, en cada caso, de un pequeño resumen de la historia relojera de cada una de ellas.

LOS INICIOS.

El primer reloj de pulsera documentado es el que, en 1810, fue realizado por encargo de la princesa regente de Inglaterra y Reina de Nápoles Caroline Murat, hermana de Napoleón, a la firma relojera Breguet. No era otra cosa que un pequeño reloj de bolsillo con una cadena adaptada para poder ser llevado en la muñeca. Otras fuentes consideran un Cartier como el primer modelo de pulsera realizado.

DECADA DE 1900.

Sin embargo, sin atender a la existencia de piezas singulares anteriores, el nacimiento del reloj de pulsera se produce entre finales del siglo XIX y principios del XX. El concepto de reloj de pulsera empezó a ser aceptado en campañas militares de aquella época. La posibilidad de consultar la hora cómoda y rápidamente terminó por imponerse. A finales del siglo XIX Girard Perregaux creó unos relojes de pulsera particularmente robustos destinados al uso de oficiales de la marina alemana. Estos relojes tenían el cristal protegido por una parrilla o reja metálica que posteriormente fue relativamente común en los relojes utilizados en diversas campañas militares y durante la Primera Guerra Mundial.

LA CAJA: Siempre redonda. No olvidemos que se trata de relojes de bolsillo adaptados a pulsera, por lo que la forma suele ser la de los de bolsillo, con asas adaptadas. El material más habitual es la plata, aunque los hay de oro y, ocasionalmente, chapados. Muchos de ellos están labrados. Suelen ser de dos tapas e incluso con guardapolvos. Tamaño pequeño.

LA ESFERA: La esfera es de porcelana, lo que hace que pocos hayan llegado a nuestros días en estado perfecto, siendo habitual que se les hayan formado, con el paso del tiempo, rayas o “pelos”. Algunos relojes militares están protegidos por una especie de celdas para prevención de roturas por los golpes.

LAS SUBESFERAS: Una sola, la del segundero, en forma de circunferencia, colocada a las seis, y siempre con índices de raya. Los hay sin subesferas.

LOS INDICES: Pintados sobre la esfera de porcelana, muchos han llegado a nuestros días bastante deteriorados. Normalmente son números arábigos, aunque existen con números romanos.

LAS AGUJAS: Habitualmente de tipo Luis XIV, Luis XVI y de catedral, igual que los relojes de bolsillo. También agujas de pica.

LA CORONA Y LOS PULSADORES: La corona es muy grande, típica de los relojes de bolsillo. En esta época la corona sirve, por supuesto, para darle cuerda al reloj, pero para cambiar la hora es necesario apretar un pequeño botón adicional que desbloquea las agujas (sistema remontoir). El sistema actual de cambio de hora sacando la corona no se inventó hasta finales de esta década.

ALGUNOS EJEMPLOS:

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Curioso reloj de bolsillo sin marca, con un dispositivo a juego en forma de pinza, al que se acopla una correa. Colocando el reloj dentro de la pinza, se convierte en un reloj de pulsera. Caja de plata labrada, esfera de porcelana, índices pintados y agujas de pica. Dos tapas y guardapolvos. Botón para cambio de hora.


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Otro reloj de bolsillo sin marca al que se le han acoplado unas asas fijas para utilizarlo de pulsera. Chapado, esfera de porcelana y agujas Luis XVI. Dos tapas y botón para cambio de hora.


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Gran reloj de bolsillo Doxa realizado en plata y adaptado a pusera. Esfera de porcelana, índices arábigos pintados, segundero a las seis y agujas de pica o pera. Trasera de bisagra. Dos coronas, una de ellas condenada.


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Otro reloj sin marca, de plata, esfera de porcelana y números romanos. Agujas Luis XVI, y carente de segundero. Botón remontoir para cambio de hora. Tapa trasera de bisagra.


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Reloj de plata con símbolo masónico, con asas fijas, sistema remontoir y esfera de porcelana con números arábigos pintados. También bisagra en la tapa de atrás.

DECADA DE 1910.

Poco a poco, se comenzó a variar la opinión sobre el reloj de pulsera. Con anterioridad a la Primera Guerra Mundial, se consideraba un ornamento femenino. Tras la guerra, las manufacturas relojeras trataron de instaurar una imagen varonil del reloj de pulsera a través de gran variedad de folletos publicitarios. Además, muchos soldados regresaron de la guerra con sus relojes militares, lo que propició la aceptación del uso del reloj de pulsera entre la población, de modo que la percepción del reloj de pulsera varió rápidamente.

LA CAJA: Siguen siendo redondas, pues sigue la reminiscencia del reloj de bolsillo. Los materiales siguen siendo los mismos: plata y, ocasionalmente, oro. Las asas son fijas. El tamaño aumenta algo respecto a la década anterior, pero siguen siendo pequeños. Suelen tener tapa trasera de bisagra.

LA ESFERA: Habitualmente de porcelana, aunque comienzan a utilizarse otros materiales. Suele ser en color blanco, aunque algunos relojes militares adoptan el color negro.

LAS SUBESFERAS: Segundero redondo a las seis con índices de rayas.

LOS INDICES: Números arábigos grandes, ocasionalmente números romanos. Suelen estar pintados a mano. Es habitual que los números no se encuentren colocados tal y como los conocemos ahora, existiendo muchos relojes con el 12 a las 3 (es decir, junto a la corona), o a la una. Especialmente en relojes militares.

LAS AGUJAS: Aún se ven agujas Luis XIV y Luis XVI, aunque se van implantando las de pica o de pera, y las breguet.

LA CORONA Y LOS PULSADORES: La corona continúa siendo grande, pero pierde tamaño respecto a la década anterior. La corona ya se puede sacar para cambiar la hora, y desaparece el pulsador remontoir.

ALGUNOS EJEMPLOS:

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Tavannes de plata con asas cerradas y móviles. Tapa trasera de bisagra. Esfera de porcelana con grandes números arábigos pintados. Gran subesfera segundera a las seis.


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Longines de plata con esfera de porcelana y números romanos. Agujas de pica o de pera. Segundero a las seis. Asas fijas y tapa trasera de bisagra.


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Cyma de plata con esfera bicolor y asas móviles. Agujas tipo esqueleto y subesfera a las seis. Trasera de bisagra.


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Reloj de la marca Arcadia, realizado en plata con tapa trasera de bisagra, esfera de porcelana y agujas de esqueleto. Subesfera a las seis.


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Reloj militar Cavalry, con rejilla protectora contra golpes. Plata, asas fijas, segundero a las seis y tapa trasera con bisagra. Indices arábigos y agujas de pera o de pica.


DECADA DE 1920.

El reloj de pulsera sale ya de su fase inicial y todas las firmas importantes fabrican y distribuyen este tipo de relojes, creando modelos que harán historia. El fenómeno del reloj de pulsera se configura ya como una tendencia de futuro, pero aún coexisten modelos de nueva confección con otros que no dejan de ser aún adaptaciones de relojes que, hasta ese momento, se habían utilizado como broches, especialmente en modelos de señora. Aún se ven también modelos con caja de bisagra, voluminosas coronas y enganches de correa no demasiado perfeccionados, lo que muestra las grandes dificultades que se sufrieron en la transición de los relojes de bolsillo a los de pulsera.

LA CAJA: Comienzan a aparecer otros materiales, como el níquel. No obstante, las sigue habiendo de plata y oro. Las asas pueden ser fijas completamente, pero las sigue habiendo decoradas, algunas móviles con bisagras. Comienza a haber cajas cuadradas con la esfera cuadrada o cuadradas con la esfera redonda (tipo square), y de cojín. Desaparece la tapa trasera con bisagra, y comienza a ser ahora a presión.

LA ESFERA: Poco a poco desaparece la porcelana como material de las esferas. Comienzan a aparecer otras tonalidades. Los escasos cronos tienen en la esfera la escala taquimétrica completa, en forma de espiral.

LAS SUBESFERAS: En función de la forma de la caja, son redondas o cuadradas, habitualmente el segundero a las seis, y a veces sin subesfera.

LOS INDICES: Pintados en la esfera, normalmente números arábigos. Muy raramente sin índices, o con números romanos.

LAS AGUJAS: De tipo esqueleto y de pica o pera, son las más habituales, sin olvidar las breguet. En militares, de bastón.

LA CORONA Y LOS PULSADORES: La corona pierde tamaño respecto a la década anterior. Acostumbra a ser de un buen diámetro, pero mucho más delgada. Los escasos cronos son monopulsantes, es decir, un solo pulsador lo ponía en marcha, lo paraba y lo volvía a la posición inicial.

ALGUNOS EJEMPLOS:

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Perret & Fils de caja de plata tipo cojín y esfera de porcelana con números arábigos pintados. Subesfera segundera a las seis y asas móviles. Tapa trasera a presión.


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Gruen de caja de plata hexagonal labrada. Números arábigos pintados y agujas tipo esqueleto. Segundero a las 6 y trasera apresión.


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Olympic de caja de plata tipo cojín. Números pintados sobre esfera de porcelana. Agujas breguet. Sin subesfera.


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Cronógrafo monopulsante, posiblemente de la marca Tempus. Caja de plata con asas cerradas móviles. Tapa trasera de bisagra. Esfera de porcelana con números arábigos y escala telemétrica completa, en espiral. Dos subesferas a las 3 y a las 9. Agujas tipo breguet.


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Reloj militar sin marca, con las 12 en la posición de las 3, junto a la corona. En plata, números arábigos y segundero a las seis. Asas fijas. Tapa trasera a bisagra y agujas de bastón.


Mención especial merece el hecho de que, en 1923 el relojero inglés John Harwood solicitó en Suiza la patente de un reloj automático de pulsera, obteniéndola un año después. La masa oscilante estaba constituida por un sector circular sujeto por el centro, que giraba sobre un arco de 130º. En los extremos, dos muelles amortiguaban los choques. El resorte se cargaba al mover la muñeca utilizando un único sentido de rotación de la masa oscilante. La obsesión de Harwood era imposibilitar la entrada de polvo y humedad causantes del deterioro de la maquinaria. Por ello, a eliminación de la corona remontoir fue su principal objetivo. Las manecillas se regulan mediante un aro de vidrio acanalado y un punto rojo que aparece en una obertura de la esfera por encima de las seis, nos informa de que el mecanismo está listo para funcionar.

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Reproducción moderna del Harwood, con maquinaria Fortis. Nótese la ausencia de corona. La hora se cambia girando el bisel a un lado o a otro, cuando el indicador situado sobre las seis cambia de color rojo a color blanco.


DECADA DE 1930.

Esta década es testigo de la orientación ya definitiva de la producción relojera hacia los modelos de pulsera, superados ya los de bolsillo, aunque éstos aún se siguieron fabricando y utilizando. Por ello, las firmas relojeras centran sus esfuerzos en la competitividad técnica, ya que desde el punto de vista estético, los problemas del reloj de pulsera se encontraban ya superados. En ocasiones, se realizan modelos a la carta, o realizados por encargo. Algunas marcas se permiten ya realizar complicaciones, a pesar del pequeño tamaño de los relojes de pulsera de esta época. Nacen en los relojes de pulsera los cronómetros y calendarios, que tendrán un mayor apogeo en la siguiente década. La moda art decó deja también su huella en la estética de los relojes.

LA CAJA: El estilo art decó se impone en el diseño de las cajas de los relojes de pulsera. Desaparecida ya la plata como material empleado en las cajas, éstas adoptan formas más cuadradas, en detrimento del reloj redondo tradicional. Pueden estar labradas. Las asas, también labradas en ocasiones, dejan de ser fijas dejando paso a los pasadores con muelles, similares a los actuales. La utilización del radio en los índices y en las agujas de relojes militares es advertida en la tapa trasera como elemento radiactivo.

LA ESFERA: De colores cada vez más variados, el estilo art decó hace mella y la decoración de las esferas es cada vez más habitual. Normalmente metálicas. Se ven habitualmente esferas de otras tonalidades como el color salmón.

LAS SUBESFERAS: Adoptan la forma de la caja. El segundero continúa estando a las seis. En relojes con cronógrafo (más pensado para militares), las dos subesferas se suelen situar a las tres y a las nueve.

LOS INDICES: Pintados, aunque comienza a abrirse paso el índice de metal, en forma, normalmente, de números arábigos o de líneas. En relojes militares comienza a utilizarse el radio como elemento luminiscente.

LAS AGUJAS: De esqueleto y de pica, a veces de bastón y hoja. También de flecha. En relojes militares se utiliza el radio para hacer luminiscentes las agujas.

LA CORONA Y LOS PULSADORES: Reduce algo su tamaño la corona respecto a la década anterior, aunque sigue siendo perfectamente manejable. Los pulsadores se circunscriben casi exclusivamente a los relojes con crono.

ALGUNOS EJEMPLOS:

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Reloj Medana con caja redonda de asas móviles. Esfera bicolor en negro y color salmón y subesfera segundera a las seis. Numeración arábiga.

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Elgin de caja cuadrada con dos de los lados redondeados ligeramente. Chapado, con segundero a las seis, asas decoradas y agujas de tipo hoja. Numeración completa arábiga.


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Waltham chapado con esfera salmón y caja cuadrada de pequeño tamaño. Agujas de pica y números arábigos.


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Cronógrafo Leonidas chapado. Dos subesferas a las 3 y a las 6. Esfera con dos escalas telemétricas, agujas de hoja. Dos pulsadores planos para el crono.


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Reloj militar americano Tip Top, con el índice de las 12 en la posición de la una. Corona grande también a la una, segundero a las seis. Tapa trasera a presión.


DECADA DE 1940.

La investigación de la técnica relojera avanza cada vez más, y ya son habituales las complicaciones en los relojes. Los usuarios y compradores de relojes cada vez exigen más, y de ello toman plena conciencia los fabricantes. Aparecen y se imponen los modelos estancos y de estilo deportivo, y evolucionan los modelos con calendario, crono y con fases lunares. A las tradicionales cajas, se suman ahora las de acero inoxidable, y a finales de la década aparecen los sistemas de protección del volante, fruto de las exigencias a las que se somete al reloj de pulsera con su uso cotidiano.

LA CAJA: Se impone como material el acero, a menudo chapado, sin olvidar el oro para relojes de gamas más altas. Dejada atrás la moda art decó, vuelven las cajas redondas y el reloj aumenta de tamaño considerablemente. Ya es habitual ver cronos con dos pulsadores. Pueden verse asas decoradas o con forma de lágrima.

LA ESFERA: No es raro ver esferas labradas con exquisito gusto, con motivos de variada índole. En los cronos, la escala taquimétrica comienza a reducirse hasta imponerse como la vemos actualmente, abarcando la circunferencia de la esfera. En ocasiones, existe una pequeña ventana para el calendario.

LAS SUBESFERAS: Redondas y a las seis, normalmente con índices en forma de rayas. En los cronos, las subesferas se sitúan a las tres y a las nueve, típico del movimiento Landerón que montaban habitualmente. Los relojes cronostop no llevan subesferas.

LOS INDICES: Prácticamente han desaparecido los índices pintados, siendo ahora normalmente de metal o chapados. Números arábigos o líneas y, ocasionalmente, números romanos. Ya no se suelen poner todos los números (del 1 al 12) sino que se suprimen algunos, normalmente los impares dejando únicamente los pares. En otros figuran únicamente el 3, el 6, el 9 y el 12.

LAS AGUJAS: Casi siempre de tipo lanza, dauphine o alfa. Ocasionalmente, de tipo hoja y de bastón.

LA CORONA: De tamaño perfectamente adecuado para sus fines. Los pulsadores de los cronos son, habitualmente, planos.

ALGUNOS EJEMPLOS:

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Girard Perregaux de caja chapada y esfera bicolor. Agujas de lanza y subesfera del segundero a las 6. Indices chapados en los que sólo figuran los números pares. Tapa trasera a presión.


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Delbana con preciosa esfera texturada. Agujas de lanza, subesfera a las 6 e índices típicos de los 40. Tapa a presión.


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Cauny con asas decoradas. Segundero a las 6 y agujas de flecha Números arábigos únicamente los pares. Trasera a presión y esfera labrada.


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Certina en acero, esfera bicolor blanca y gris, con los números e índices pintados y subesfera de segundos a las 6. Agujas de bastón.


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Cronógrafo marca Hernor, con pulsadores planos, escala taquimétrica, índices dorados y dos subesferas típicas de las maquinarias Landerón. Agujas alfa. Tapa trasera a presión.


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Reloj de piloto Hanhart, modelo utilizado por el ejército alemán en la II Guerra Mundial. El de la foto es una reproducción moderna realizada por Poljot. Agujas de esqueleto luminiscentes. Crono con subesferas a las 3 y a las 9. Números arábigos luminiscentes. Escala taquimétrica completa.


DECADA DE 1950.

Las firmas adoptan el sistema de recarga cinética, dispositivo formado por un rotor que proporciona energía al reloj gracias a los movimientos a los que es sometido con el uso cotidiano. La conquista fundamental se concentra en una mayor precisión de los mecanismos, unido a otros avances importantes como la impermeabilidad de la caja, exclusiva de Rolex en un primer momento, pero pronto adoptada por otras muchas firmas. El reloj mecánico llega casi al culmen de la perfección, y se prepara para las próximas décadas, en las que se proyectará (por suerte para algunos y desgracia para otros) hacia la electrónica. Continúa el gusto por las complicaciones, a la vez que se tiende a un refinado concepto de la funcionalidad.

LA CAJA: Inventada la caja estanca, aparecen las tapas traseras a rosca, aunque en algunos relojes no sumergibles siguen siendo a presión. El acero inoxidable se implanta definitivamente, se usa mucho el chapado, y el oro se utiliza para relojes de gamas superiores. En los recién inventados relojes de buceo, aparece el bisel, que en un principio es bidireccional, lo que produjo no pocos accidentes entre los buceadores, como consecuencia del peligro que existía de que se girara accidentalmente hacia la derecha, lo que engañaba al buzo en cuanto al tiempo que llevaba sumergido, y en cuanto a la reserva restante de la bombona de oxígeno.

LA ESFERA: De colores diversos, aunque predominan el blanco y el negro. No sufre excesiva variación respecto a la década anterior. Comienza a ser habitual la existencia de una ventana a las tres, que indica el día del mes.

LAS SUBESFERAS: Va desapareciendo la tradicional subesfera del segundero a las seis, a favor del cada vez más habitual segundero central. Cuando existe, la subesfera segundera a las seis queda reducida a una simple cruceta, su mínima expresión. En cronos, las subesferas siguen ubicándose a las tres y a las seis, habitualmente, al seguir utilizándose mayoritariamente las Landeron.

LOS INDICES: Continúan los números arábigos y los palotes como índices más habituales, con predominancia de estos últimos. Continúan siendo metálicos y chapados, aunque vuelven los índices pintados, si bien ya no están hechos a mano, y son más pequeños que en anteriores décadas. Para conseguir la luminosidad de los índices deja de utilizarse el radio y empieza a usarse el tritio, menos radiactivo, no obstante lo cual se advierte su presencia en la esfera del reloj, debajo de las seis, con la leyenda “T swiss made T”.

LAS AGUJAS: Normalmente de tipo bastón, plateadas o doradas según el color de la caja. También de tipo Dauphine o lanza, alfa y de hoja. De flecha en relojes de buceo, aunque también de tipo mercedes. Muchas veces son luminiscentes, utilizándose para ello el tritio.

LA CORONA Y LOS PULSADORES: La corona es similar a la de los años 40. algunas marcas empiezan a poner la firma en ella. Los pulsadores de los cronos abandonan la forma plana y tienden a ser de forma redondeada.

ALGUNOS EJEMPLOS:

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Ángelus chapado en oro, con esfera blanca e índices chapados, sin números. Agujas de lanza y segundero central. Tapa trasera a rosca y automático.


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Reloj Cónsul con complicaciones de reserva de marcha y fechador. Caja redonda chapada y agujas de lanza. Solo dos números arábigos: el 12 y el 6. Segundero central. Automático. Tapa trasera a presión.


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LeCoultre Memovox de oro con esfera blanca, automático y complicación de alarma. Esfera blanca con agujas de bastón doradas e índices dorados con tres números arábigos: el 3, el 6 y el 9. Trasera a presión. Ambas coronas firmadas.


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Reloj misterioso marca Louvic, en acero. Carente de agujas, la hora es marcada por el punto grueso (las horas) y el delgado (los minutos).


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Crono marca Type, de esfera negra, chapado, agujas de bastón doradas, índices dorados con números arábigos y dos subesferas a los lados (maquinaria Landeron). Pulsadores del crono redondeados y tapa trasera a rosca.


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Reloj de buceo Tressa, con bisel bidireccional. Esfera negra con índices luminiscentes. Aguja horaria de flecha. Tapa trasera a rosca.


DECADA DE 1960.

El reloj de pulsera alcanza las cotas máximas de producción. A los modelos clásicos realizados hasta entonces fabricados de forma tradicional, se añaden modelos de producción en serie, que coexisten con otros modelos muy exclusivos, al alcance de unos pocos. Es un momento caracterizado aún por la producción de relojes de tipo mecánico, aunque Hamilton está a punto de mostrar el primer reloj eléctrico. La moda de la época exige modelos más desenvueltos y anticonformistas.

LA CAJA: La imposición y el desarrollo de la estanqueidad de la caja hace que se imponga la tapa trasera a rosca. Los materiales siguen siendo acero inoxidable, en ocasiones chapado, y oro. Aparece el bisel unidireccional para los relojes de buceo, y cobran importancia los relojes de uso deportivo. Igualmente, aparecen biseles para usos muy diversos, diferentes del buceo. La forma suele ser redonda o cuadrada y, a finales de la década, aparece la forma de tipo barril o de tortuga, que se impondrá en la siguiente década.

LA ESFERA: La esfera deja de ser uniforme y monótona como en las dos décadas anteriores. La producción en masa de los relojes de pulsera da paso a un diseño de los mismos más desarrollado, cobrando importancia la originalidad. No puede hablarse de un diseño uniforme de las esferas, como en décadas anteriores, pues tanto la forma como los colores resultan más variados. Casi siempre cuenta con ventana a las 3 o a las 6, que indica el día del mes y, en ocasiones, esta ventana es doble para indicar también el día de la semana.

LAS SUBESFERAS: Aunque aún se siguen viendo, tienden a desaparecer en detrimento del segundero central. En ocasiones se ven relojes incluso sin segundero. En los cronos, siguen colocándose las subesferas en los mismos lugares, pero comienzan a verse con tres subesferas, a las 6, a las 9 y a las 12, o bien a las 3, a las 6 y a las 9.

LOS INDICES: Igualmente muy variados, aunque no son habituales los números. Existen esferas sin índices, o con su número reducido a lo imprescindible.

LAS AGUJAS: Se imponen las agujas rectas, negras y finas, de tipo bastón, aunque no es raro ver aún agujas de tipo lanza, sobre todo al principio de la década. Agujas tipo mercedes en relojes de buceo y deportivos. A finales de la misma, aparecen las agujas planas rectangulares que acabarán imponiéndose en los 70. Muy a menudo son luminiscentes.

LA CORONA Y LOS PULSADORES: La corona parece perder grosor y tamaño respecto a las anteriores, no siendo extraño encontrarse con relojes en los que resulta verdaderamente dificultoso utilizarla. Quizá se deba a que, como consecuencia de la fabricación generalizada de relojes automáticos, la corona pierde importancia. Los pulsadores de los cronos siguen adoptando la forma redondeada de la década anterior.

ALGUNOS EJEMPLOS:

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Reloj Rotary chapado. Caja redonda con esfera chapada y fecha a las 6. Indices de palote en metal, agujas de bastón negras. Tapa a rosca. Sin segundero.


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Curioso Vulcain chapado con caja ovalada, y esfera dorada y sin índices. Agujas planas. Y carente de segundero. Trasera a presión.


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Favre Leuba con esfera amarilla y caja redonda en acero. Agujas de lanza y segundero central. Indices metálicos de palotes. Tapa trasera a rosca.


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Reloj Marvin de caja chapada y esfera redonda. Agujas doradas de bastón y esfera blanca con segundero central. Indices de palote.


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Glycine de caja cuadrada chapada y esfera dorada con índices de palotes negros. Agujas de bastón sin segundero. Corona firmada.


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Crono Renis, también Landeron. Caja de tortuga con la esfera azul y con índices en forma de doble palote. Subesferas plateadas que contrastan con la esfera azul. Tapa trasera a rosca y agujas rectangulares planas. Escala taquimétrica.


DECADA DE 1970.

Se abren escenarios nuevos para el mundo de la relojería. Las revolucionarias maquinarias de cuarzo, mucho más precisas que las mecánicas, y susceptibles de producirse en serie, acaban por imponerse, de la mano de la industria relojera japonesa. Aunque algunas marcas de la industria relojera suiza tratan de ponerse al día con las nuevas tecnologías, muchas de ellas acaban desapareciendo del mapa, produciéndose la mayor crisis de la relojería de todos los tiempos. Solo gracias a la firma suiza Swatch, que fue capaz de plantar cara a los gigantes japoneses Seiko, Citizen y Casio, fue capaz de recuperarse la industria suiza años después.

LA CAJA: Se impone un tipo de caja muy robusta, de mayor volumen que en épocas anteriores, donde predomina el acero inoxidable. De forma habitualmente tipo barril o de tortuga, aunque la esfera sea redonda o cuadrada. Tapa trasera casi siempre a rosca. El reloj deportivo cobra su máximo auge, siendo el bisel una parte fundamental en muchos de ellos.

LA ESFERA: Redonda, cuadrada o rectangular, prácticamente de cualquier color y, eso sí, de mayor tamaño que anteriormente. Casi siempre, con ventana doble a las tres para la indicación del día del mes y de la semana.

LAS SUBESFERAS: Prácticamente inexistentes, salvo en los cronos y en los deportivos. Segundero central.

LOS INDICES: Se generalizan los índices en forma de palote, siendo escasos los números arábigos y casi inexistentes los números romanos. Los palotes suelen ser gruesos y perfectamente definidos, e incluso dobles. Muchas veces luminiscentes.

LAS AGUJAS: Se impone la aguja rectangular plana y ancha, en ocasiones con abertura central. Agujas Mercedes en deportivos y de buceo. Son casi siempre luminiscentes. El tritio aún se seguirá utilizando hasta la finales de la década siguiente, cuando comienza a ser sustituido por la luminova.

LA CORONA Y LOS PULSADORES: De diversos tamaños, aunque predomina una corona grande, acorde con los tamaños de las cajas. Aparece, en algunos relojes una corona de pequeño tamaño que no sobresale del borde de la caja, y que sirve para cambiar la hora (sacándola) y para cambiar el calendario (presionándola).

ALGUNOS EJEMPLOS:

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Reloj Omega con caja semi cuadrada, en acero inoxidable, igual que el armis. Doble calendario a las 3, agujas planas. Esfera blanca con índices de palotes. Tapa trasera a rosca. Corona firmada. Segundero central.


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Reloj Titus de acero, caja de barril o de tortuga, con la esfera en azul e índices resaltados en color naranja. Doble calendario a las 3 y agujas rectangulares planas. Corona firmada y trasera a rosca. Armis y caja de acero inoxidable.


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Reloj Fortis con caja típica de esta década, en acero y armis del mismo material. Esfera plateada con decoración en azul. Doble calendario a las 3 y agujas planas y rectas. Trasera a rosca. Corona no saliente.


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Cortebert de esfera gris oscura, índices y agujas típicos de la época, su calendario doble a las 3 y caja de barril o tortuga.


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Reloj Heuer de cuarzo. Esfera dorada con agujas de bastón e índices de palote. Calendario a las 6 y tapa trasera a presión.


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Cronógrafo de la marca española Halcón, con tres subesferas a las 6, a las 9 y a las 12. Doble calendario a las 3. Trasera a rosca y agujas planas. Pulsadores del crono redondos. Escala taquimétrica.


DECADAS DE 1980 Y 1990.

Las firmas suizas que sobreviven a la crisis, aceptando las maquinarias de cuarzo en algunos casos, continúan apostando por las maquinarias mecánicas como símbolo de distinción y de calidad. Tras la crisis relojera de la década de los años 70, que vio reducirse a más de la mitad de los empleados existentes hasta entonces en el sector (alrededor de 90.000 empleados en 1970 y 30.000 en 1980), el mercado del trabajo relojero se estabilizó. A principios de la década de los años 80, existían aún 500 empresas que ocupaban a 30.000 empleados.

Un nuevo crecimiento surgió gracias a la producción en masa de relojes, particularmente de la marca Swatch. A finales de los 70 el creador de Swatch, Nicolas G. Hayek, decidió llevar a cabo un plan que les sacara de la crisis. Su idea era crear un modelo de reloj nuevo, con una maquinaria sencilla de 51 piezas (menos que lo habitual), que fuera de cuarzo, de precio económico y con un diseño moderno y arriesgado. Este proyecto que se comenzó a llevar a cabo a principios de los años 80 fue lo que se terminó denominando Swatch (Second Watch).

La enorme variedad de cajas, esferas, agujas, índices y demás hace prácticamente imposible definir o determinar características estéticas concretas de los relojes de pulsera de esta época, dado que las principales novedades se encuentran, fundamentalmente, dentro del reloj: en la maquinaria. Lo que sí puede decirse es que los relojes de pulsera de este periodo de finales del siglo XX rompen, en cierta medida, con los de las décadas anteriores. Desaparecen las cajas voluminosas de los 70, en concordancia con los nuevos tiempos, y las subesferas, salvo en cronos, son escasas. En cuanto a las agujas, son un compendio de muchas de las utilizadas en décadas anteriores, y los índices raramente tienen numeración completa. Los años 90 constituyen una evolución estética, más refinada, de los relojes de los 80, y resultan el precedente inmediatamente anterior de los que disfrutamos en el siglo XXI.

Dejando aparte los relojes japoneses y los digitales, de enorme aceptación en los años 80, prefiero centrar el estudio en los relojes analógicos suizos, ya sean mecánicos o de cuarzo. Baste, por tanto, con algunos ejemplos que demuestran el enorme abanico de posibilidades que, en estas fechas, ofrecía la relojería.

ALGUNOS EJEMPLOS (años 80):

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El primer Swatch (cuarzo).


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Hamilton (automático).


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Rado (automático).


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Tissot (automático).

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Baume & Mercier (cuarzo).


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Eberhard (cuarzo).

ALGUNOS EJEMPLOS (años 90).

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Girard Perregaux (automático).


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Jaeger LeCoultre (automático).


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Ebel (cuarzo).


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Cartier (cuarzo).


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Tag Heuer (cuarzo).


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Zenith Cronógrafo El Primero (automático).


ANEXO 1: TIPOS DE AGUJAS.

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ANEXO 2: TIPOS DE CAJAS.



1.- Redonda. 2.- Cuadrada. 3.- Rectangular. 4.- Tonel. 5.- Tortuga. 6.- Ovalada.


NOTAS:

Las fotografías de este trabajo son todas de relojes de mi colección particular, y hechas por mí. Es posible que alguno no se encuentre en su década correcta.

Las apreciaciones de la estética de los relojes, según las épocas, son completamente subjetivas, fruto de mi observación particular. Es posible que haya algún error.

No hay que olvidar que la mejor manera de datar un reloj es a través del tipo de calibre empleado y su numeración.


Bibliografía:
“Relojes de Pulsera”, Editorial Susaeta.
Enciclopedia “El Fascinante Mundo de los Relojes”, Planeta de Agostini.
“Wristwatches, History of a Century’s Development”, Editorial Schiffer.
“100 relojes de leyenda”.


Muchísimas gracias a todos y un saludo.